Una vez repuestos, si es posible, de la deplorable resaca que el congreso de Syldavia nos ha producido, de la sorpresa mistica de descubrir lo que nunca quisimos -que los nuestros, como ellos- jamás han querido otra cosa que estar en el poder, y que si para lograrlo han de pasarse con armas y bagajes al enemigo, lo harán; de que los principios de Rajoy -acróstico de me rajo hoy-son fungibles y sólo instrumentales para lo que el entiende como caminito de Moncloa -como si alguna vez nos hubiera importado un carajo que el fuese presidente más que por unos principios que decía defender-; una vez repuestos , digo, de la violación en grupo que hemos padecido, en fin, quiero muy brevemente:
1º.- Felicitar a nuestro enviado especial al frente de batalla, que como reportero de guerra se la ha jugado para brindarnos sus magníficas crónicas. Esperemos que no le haya afectado el gas mostaza con el que ha tenido que convivir.
2º.- Volver someramente a nuestra vieja discusión porque me parece que perfilando conceptos Syldavia viene a confirmar lo que decíamos, pero además a contraponer lo que nos dijeron. Es decir, teníamos razón, pero Ludfranz también,. La casta feudal dominante, político-burocrática-funcionarial se ha consagrado en Syldavia. Frente a la Aristocracia ligada al liberalismo individualista, estos cabrones prefieren entrar en el neofeudalismo progre que nos tiene sometidos, a cambio de ser señores de su feudo. El poder a los peores, que viven del cuento, y muy bien, tiranizándonos. Y la plebe que se deja, no nos olvidemos, imprescindible para que el pacto de vasallaje, el foedus, la sumisión, sea realmente feudal
¿Estamos Jodidos?
No pienso volver a votar a Rajo-hoy. Pa joputas ya tenemos a ZP.
1 comentarios:
Las hordas rajoyescas pasaron por aquí dejando su mortal rastro de grisura y mediocridad: enmudecidos delegados de acreditación, paella y playa; Cospedal pletórica; Camps haciendo de César Borgia; y lo héroes silenciados y humillados, nada que no supiéramos al inicio. Confieso que tuve la tentación la semana pasada de realizar una crónica final a modo de traca o mascletà; pero aunque sí tiempo, no tuve ni ganas ni ánimos. Mis dotes como corresponsal no dieron para más, y ya advirtieron en la redacción de SC que pirx era un tipo bastante impresentable. En cualquier caso todo ello pasó.
Queda el futuro, incógnitas, y preguntas:
La realidad es la que tanto Ludfranz como QRM han perfilado, una casta político-funcionarial (y yo añadiría mediática) acaparando un poder político y fáctico. Sin embargo es un feudalismo distinto, antes, semejante estatificación del poder se mantenía merced a la fuerza, hoy es una ficción lo que lo sostiene. Es la ficción de una realidad distinta lo que hace que se mantenga un determinado estado de cosas. Representación y espectáculo, esas son las armas de los nuevos señores. Uno, que viene de donde viene, no puede dejar de citar a un viejo marxista heterodoxo que ya analizó todo esto mucho mejor que yo, Guy Debord, “La sociedad del espectáculo”, era otro contexto, pero los medios y los fines son los mismos.
En otro lugar voy escribiendo cosas (sin ningún plan ni finalidad) acerca del tema de las utopías y me sorprendo viendo que lo único que hace falta para que una utopía funcione es simplemente creer en ella, tomar como real la ficción que ella propone. Pero hay una pregunta a la no tengo respuesta, ¿hasta qué punto una ficción puede sostenerse? O dicho de otra forma, ¿existe un determinado momento en que la ficción se cierra sobre sí misma y se blinda completamente a la realidad hasta que ésta acaba –siempre de forma trágica- con ella?
Sin duda esta noche quedaré con algunos amigos y veré el partido. Pero mi natural escepticismo me impedirá –pase lo que pase, y pese al bombardeo mediático al estamos sometidos en los últimos días- clamar como Miranda en The Tempest:
“O brave new world! That has such people in’t!”
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