"La voluntad nacional es una de las palabras de las que los intrigantes de todos los tiempos y los déspotas de todas las épocas han abusado más. Unos han visto su expresión en los sufragios comprados por algunos agentes del poder; otros en los votos de una minoría interesada o temerosa, y los hay, incluso, que la han percibido plenamente formulada en el silencio de los pueblos y han deducido que del hecho de la obediencia nacía para ellos el derecho de mando"

A.Tocqueville, "La Democracia en América"

miércoles, noviembre 29, 2006

ESTABA EQUIVOCADO

Desde hace mucho tiempo me he preguntado si la movilización ciudadana, las manifestaciones y los gritos, la bulla y el jaleo son eficaces herramientas políticas. Desde luego, parece evidente que la izquierda filofascista que padecemos ha sacado mucho provecho a aquéllo de "tomar la calle". Su demagogia se apoya en un pilar fundamental, el representar al pueblo. Y cuando no lo representa -nunca lo hace-, al menos genera esa apariencia con la movilización. Y la apocada derecha siempre le ha seguido el juego, pues tradicionalmente ha creído que en efecto, la izquierda era el pueblo.

Sin embargo, hete aquí que de un tiempo a esta parte, la movilización ha cambiado de manos, y ahora es la "no izquierda" la que se manifiesta. ¿Vale para algo?

Por principio a mí todas estas muestras de pasión me parecen sospechosas, y a veces contraproducentes. Puede que la sospecha provenga de la costumbre, y es que son muchos años de soportar manifestaciones fraudulentas, en las que las izquierdas manipulaban, retorcían y falseaban la realidad para engañar a la gente y conseguir sus intereses espurios y ocultos. La última vez que lo hicieron fue cuando el Prestige y el "no a la guerra", quizá su momento más glorioso. Por eso cualquier manifestante tiende a parecerme sospechoso.
En cuanto a que suelen ser contraproducentes, sólo quiero resaltar dos hechos: la vergüenza que me produjo ver a los españoles salir a berrear tras el 11-m, encabezados por el Príncipe de Asturias, para decirle al enemigo lo bien que había hecho su trabajo: "!No está lloviendo/Madrid está llorando¡" Hay que ser imbéciles. Está fue la apoteosis del "no a la guerra", y pieza fundamental del golpe de estado. Y vale también como ejemplo de por qué son dignas de sospecha estas concentraciones: la manipulación se hace mucho más fácilmente.
También me parecen contraproducentes porque necesitan de un complemento de medios de comunicación que están en manos del enemigo. Por ello, cuando los no fachirrojos salen a la calle, los polancos y adláteres dicen que fueron cuatro gatos, aunque hayan sido cientos de miles, y sacan a algún despistado que haya salido con la bandera con el águila de San Juan, y así parece que eran pocos y fachas.

Sin embargo, y a pesar de todos los anteriores argumentos, que no dejan de ser válidos, tengo que reconocer que ahora creo que sí que son útiles. Estaba equivocado.

La reacción histérica, derrotista y miope de ZP con el vídeo estúpido ese en que intenta justificar su bajada de pantalones en que Aznar también se los bajó, me ha acabado de convencer. (Sin entrar en ello, hay que ser imbécil para a un tiempo reconocer que se está cediendo ante ETA y vendernos que Aznar, el de las Azores, el durísimo intransigente halcón que ama la guerra y con quien no se puede ni hablar de lo inflexible que es, cedió más. Lo primero todos lo han corroborado ahora, y lo segundo nadie se lo cree. Basta preguntarle a un etarra si prefiere a ZP o a Aznar en la Moncloa).
Y me ha convencido -"del enemigo, el consejo"- el que el estado de ánimo nacional, la opinión pública, ha cambiado gracias a las movilizaciones, que tienen dos virtudes que acabo de descubrir:

- Incrementan la moral combativa, de la que tan necesitados estábamos. De hecho es lo único que nos faltaba. Ahora los enemigos de la rendición no se sienten solos, no están acobardados, no sienten la presión del grupo sino su aliento. Y eso influye muchísimo en un pueblo gregario, comodón y cobarde como el nuestro. Recordad la guerra de Irak.

-Y sobre todo, reflejan el espíritu nacional. La nación se reconoce cuando lucha por su libertad contra el enemigo común. Tanto las manifestaciones últimas, contra la rendición ante la Eta y por las víctimas, como las primeras de Ermua, cuando ocurrió aquella tragedia del asesinato vil y cobarde de Miguel Ángel Blanco, sirven de catalizadores de la solidaridad nacional. Todos estamos unidos por un hilo invisible de solidaridad que nos liga a los compatriotas y nos compromete a todos, y sentirse integrante de esa cadena genera una fuerza difícil de exagerar.

Ya pueden manipular la verdad, engañar a los suyos o ignorar la realidad. La nación existe, y se resiste a dejar de existir. Y esta rebelión de la nación frente al Estado, que empieza en la calle y acabará en la Ley, siempre ha traído cambios positivos en España, al menos desde 1812.

domingo, noviembre 26, 2006

ASUMIENDO RESPONSABILIDADES ¿O NO?

Asumir una responsabilidad, requiere cierta fibra moral, no es fácil arriesgar una posición que puede parecer cómoda. Sucede a veces, cuando no queda nadie más, que se es el único en afrontarla. Puede parecer, que en este caso la decisión es sencilla, y sin embargo, es en estas situaciones de soledad cuando más asaltan las dudas y las indecisiones. Hace dos años y medio que el PSOE ganó las últimas elecciones generales, lo quiera o no, el Partido Popular es la única fuerza política en disposición de cambiar el actual estado de cosas, ¿acabará por afrontar el PP las responsabilidades que las circunstancias le obligan a asumir, se verá forzado a ello, u optará por un agiornamento defendiendo una pretendida comodidad que acabará con él mismo? Intentemos responder a esas preguntas.

En primer lugar hay que decir, que las relaciones de un liberal, como yo, con el Partido Popular suelen ser complicadas, por decirlo de manera suave. Complicadas atendiendo a la misma naturaleza del partido. ¿Es el PP un partido liberal? En puridad habría que decir que no, o al menos no en su totalidad. Es obvio que existe en el PP una corriente liberal que se hace más o menos explícita al vaivén de los acontecimientos. Esta opción se hizo muy presente entre el final de la primera legislatura (del PP) y el comienzo de la segunda, pero se fue desvaneciendo a medida que discurría ésta –salvo en la decidida opción en política exterior, y hay que decir que fue una opción personal de Aznar. Conviven en el PP diversas corrientes: liberales, democristianos, “centristas” (¿?), conservadores, mediopensionistas, ni fu ni fa…, todas ellas unidas por mor de las circunstancias en coexistencia pacífica, o habría que decir mutuamente vigilantes, prestas a las periódicas rebatiñas con las que nos regala la derecha –o la no izquierda. Esta puede ser, y de hecho lo es, una discusión bizantina si uno se da cuenta del panorama político actual, porque la emergencia del mismo es tal, que toda posible consideración sobre si el liberalismo acabará por cuajar en el PP o fuera de él, pasa de manera ineludible por reconducir de manera inmediata la situación política creada por la alianza entre socialistas, nacionalistas y partidos atisistema, algo que por poco que nos detengamos, acabaríamos definiendo como socialfascismo sentimentaloide.

Cualquier opción de cambiar el actual panorama político pasa por una sola circunstancia: el desalojo del PSOE del poder mediante una victoria del PP por mayoría absoluta. A día de hoy, esa es la realidad. Lo sabemos todos, lo sabe también el PP. Pero para poder lograrlo hace falta algo más que el conocimiento. Hace falta la voluntad explícita de asumir una responsabilidad que al PP, en tanto que partido nacional, le ha tocado (sí, lo siento Sr, Rajoy, le ha tocado a usted, qué le vamos a hacer). Defensa numantina y sin complejos de la Nación (Cataluña, Andalucía, Galicia, ¿qué pretenden?), desmontaje implacable de toda la papilla ideológica progre (esto es un combate de ideas, no decir las cosas o darlas por sabidas significa perder la batalla), denuncia sin paliativos de las mentiras gubernamentales (rendición ante ETA, 11-M), poca cosa más. Señores del PP, olvídense de realizar DVD´s que nadie ve, dejen de hacer esgrima parlamentaria que tan bien queda por televisión; ensúciense las manos, pónganse a trabajar, porque son estas cosas y no otras las que interesan ahora a quienes les votan o puedan hacerlo. Revisando estos dos últimos años, da la sensación de que el PP siempre ha ido a remolque de sus votantes, de que les ha tenido que seguir de mala gana. Ha habido una masa importantes de ciudadanos, que a pesar de todo no se han resignado y han marcado la pauta política a seguir, lo cual dice mucho a favor de la ciudadanía –aquella que aún se considera como tal-, y muy poco a favor de sus representantes. Existe en el PP un lado oscuro que, como a Skywalker, le acosa de manera recurrente, trufado de corrección política y error de cálculo. Un error de cálculo que siguen cometiendo: desengáñense, señores del PP, después de lo que pasó, nadie que votase al PSOE en las últimas elecciones cambiará su voto, a lo sumo se quedará en casa. El plus de votos que pueda hacerles ganar las elecciones no se encuentra entre los descontentos de la izquierda –de esta izquierda-, si no en su electorado natural y en esta nueva generación de liberales que lenta pero incesantemente va surgiendo. Dejen de apostar por un cambalacheo de votos que es mínimo y miren en otra dirección, hay gente dispuesta a seguirles, en caso contrario otros más decididos quizá les tomen el relevo y les jubilen. La izquierda quiere que se encuentren cómodos, que estén calladitos, que todo quede en un amable rifi rafe parlamentario, puede que hasta les dejen alguna alcaldía ¿ustedes también lo quieren?

Terminaré con una consideración personal. Soy liberal, republicano (republicano de republicanismo, no segundarepublicanista), no creyente, abomino de la burocracia y de este sistema electoral que no hace si no apuntalar una partitocracia despreciable. Con ese bagaje, votaré al PP las próximas elecciones. Como liberal, no creo en las gratuidades, pago por lo que necesito y espero reciprocidad por lo que ofrezco, por ello, a pesar de la crítica situación mi apoyo no es un cheque en blanco, les exijo por tanto responsabilidad, y la inequívoca voluntad de cambiar las cosas para que lo que ocurrió entre los días 11 y 14 de Marzo de 2004 no vuelva a suceder, es decir la entereza moral que no tuvieron para combatir al enemigo que les derrotó en las urnas. Una sola cosa me desazona, que no haya tiempo.

miércoles, noviembre 22, 2006

Los neo-cons insisten en no enterarse (por lo menos éste)

ORIENTE MEDIO
Por qué Irak se está yendo a pique
Por Charles Krauthammer

Retrocedamos a los días de la Convención de Filadefia. Alguien preguntó: "¿Qué tenemos?". "Una república, si la sabéis conservar", respondió Benjamin Franklin. Regresemos al presente. Hemos dado a los iraquíes una república, pero no parecen capaces de conservarla.

Los americanos nos flagelamos de continuo con la idea de que somos la raíz de todos los males que padece el mundo. ¿Que hay armas nucleares en Corea del Norte? ¿Que hay pobreza en Bolivia? ¿Que hay violencia sectaria en Irak? Nos golpeamos el pecho y tratamos de encontrar las causas en América.

Nuestro discurso sobre Irak ha seguido el mismo patrón: ¿en qué nos hemos equivocado?, ¿no habremos enviado un número insuficiente de tropas?, ¿hemos sido unos ocupantes arrogantes, o quizá el problema reside en que hemos sido demasiado blandos? En fin, escoja usted, que hay lamentos para todos los gustos.

Yo tengo mis propias ideas al respecto. Echando la mirada atrás, creo que cometimos varios errores graves: por ejemplo, no acabar con los saqueadores, no instalar un Gobierno iraquí en el exilio y no eliminar en 2004 a Muqtada al Sader y a su Ejército del Mahdi. Todo ello puso en grave peligro la ocupación. Con todo, el problema fundamental se encuentra en los iraquíes y en su cultura política.

Nuestros objetivos en Irak fueron, en todo momento, dos: deponer a Sadam y reemplazar su régimen criminal por un Gobierno democrático y que se sostuviera a sí mismo. Lo primero fue relativamente fácil, pero el primer Gobierno verdaderamente democrático resultó ser desesperantemente frágil y estaba muy dividido: era poco más que unos ministerios entregados a una variedad de partidos, milicias y caudillos.

El problema no es, como machaconamente se repite, el número de tropas americanas, o iraquíes, sino la filiación de estas últimas: algunos sirven a esa abstracción denominada Irak, pero son muchos los que juran lealtad a partidos, sectas religiosas o jefes guerrilleros.

¿Son los árabes intrínsecamente incapaces de vivir en democracia, como sugieren los de la escuela "realista"? Ciertamente, hay razones políticas, históricas y religiosas por las que los árabes están menos preparados para la democracia que, digamos, los latinoamericanos o los habitantes del Sudeste Asiático, que a lo largo de las últimas décadas han experimentado una exitosa democratización en sus países. Sin embargo, el problema, en el caso iraquí, reside en su cultura política, ultrajada y arruinada por 30 años de totalitarismo sadamita.

El régimen baazista dejó un páramo social; faltaban la confianza, la buena voluntad y el capital humano necesarios para el funcionamiento de la democracia. Al iraquí de a pie sólo le quedó la mezquita, el clan o la milicia. Así pues, en estas primeras fases del desarrollo democrático la conciencia nacional iraquí es aún demasiado débil, al igual que la cultura del compromiso, como para alumbrar un Gobierno eficaz y ampliamente legitimado.

El mes pasado unos solados americanos capturaron en Bagdad a un cabecilla de los escuadrones de la muerte del Ejército del Mahdi; pero el primer ministro, Nuri al Maliki, les obligó a soltarlo. Hace dos semanas recibimos órdenes, otra vez de Maliki, para desmantelar los controles que habíamos establecido alrededor de Sader City con el objeto de capturar a otro cabecilla de los escuadrones de la muerte y dar con un soldado americano dado por desaparecido.

Así no se dirige una guerra. El Gabinete Maliki es un fracaso. Está en manos de una coalición dominada por dos partidos religiosos chiitas, ambiciosos y armados, que luchan entre sí y contra el objetivo primordial de erigir un régimen democrático moderno y estable.

¿Estamos ante un fallo americano? No. Estamos ante el resultado de las primeras elecciones democráticas celebradas en Irak. Estados Unidos no iba a reemplazar a Sadam con otro tirano. Intentamos sembrar la democracia en el corazón de Oriente Medio como único antídoto imaginable contra fundamentalismo y el terror. Eso, en un país chiita en sus dos terceras partes, significaba inevitablemente que el control recaería en manos chiitas. Nunca estuvo claro si los durante tanto tiempo oprimidos chiitas tendrían el suficiente sentido nacional y el suficiente sentido del compromiso como para gobernar democráticamente y no dictatorialmente. La cuestión, ahora, está fuera de dudas: si lo hacen unidos en una gran coalición, no.

Sin embargo, y por fortuna, los chiitas que disfrutan del poder no presentan una gran cohesión interna. Hace apenas un mes, dos de los principales partidos religiosos sobre los que se sustenta el Gabinete Maliki se enzarzaron en Amara en un combate salvaje.

La ruptura del frente chiita deja un resquicio para la esperanza. Habiendo demostrado el Gobierno chiita ser un completo fracaso, deberíamos impulsar la ruptura definitiva de dicho frente en beneficio de una nueva coalición, sustentada en alianzas intersectarias, en la que tendrían cabida los elementos chiitas más moderados, seculares y religiosos, pero en ningún caso el ponzoñoso Sader, los kurdos y aquellos sunnitas que reconozcan su estatus de minoría y estén dispuestos a aceptar una oferta importante en la mesa de negociaciones.

Estamos hablando de una coalición que estuvo a punto de formarse tras las últimas elecciones iraquíes. Es preciso volver a intentarlo. Podemos pasarnos toda la vida rectificando las tácticas americanas o dándole vueltas al número de tropas que deben estar en Irak, pero a menos que los iraquíes conformen un Gobierno resolutivo, y con objetivos únicos y claros, no habrá forma de alcanzar la meta que nos fijamos en esta guerra: dejar en Irak un Gobierno democrático capaz de sostenerse por sí mismo.
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Que no, señor Krauthammer, que no. Que no es verdad que la democracia liberal e igualitaria de sufragio universal sea compatible con todas las culturas, ni que su implantación universal sea el destino previsible, necesario y deseable de la Humanidad en un quimérico "final de la Historia" (como si la Historia pidiera tener final). Que no es verdad que todos los hombres, con independencia de la tradición cultural a la que pertenezcan, sueñen anhelantes con poder votar cada cuatro años al centro-derecha o al centro-izquierda, con ir todos los domingos y fiestas de guardar a pasar el día en el centro comercial y con ir "de marcha" las noches del fin de semana, con que sus madres, esposas, hermanas e hijas se "liberen" económica y sexualmente y con que su vida gire en torno a la TV, la ropa de marca y él último modelo de coche, de móvil o de cualquier otro cachivache electrónico.
Que no es verdad, señor Krauthammer, que el hombre sea ese Hombre abstracto y puramente racional en el que los condicionamientos culturales particulares sean algo secundario y un despreciable obstáculo en el camino de su "liberación", sino que forman parte principal de su esencia como ser moral y espiritual, es decir, como ser humano.
Que no es verdad, pese a lo que diga la declaración de independencia de los EE.UU. y el discurso igualitarista de la Ilustración, que todos los hombres nacen libres e iguales de modo que sea lógico y deseable que todos participen con igualdad de derechos en el gobierno de la polis, pues nuestra especie, como el resto de las especies animales, es una especia jerárquica en la que ciertos individuos nacen para mandar y otros para obedecer, cosa que la humanidad, empezando por la humanidad europea, ha tenido bastante clara hasta que a la Ilustración se le ocurrió el disparate de que todos los hombres, lo mismo inteligentes que estúpidos, rectos que malvados, virtuosos que viciosos, valientes que cobardes, debían poder participar en la dirección de los asuntos públicos, y de que tal cosa redundaría en benefico de la sociedad.

domingo, noviembre 19, 2006

LA GRAN IMPOSTURA

Izquierda e Islam. De todas las imposturas cometidas por la izquierda, su alianza con el Islam, ha sido quizá su mayor locura. ¿Por qué? ¿Cómo? Me gustaría tratar someramente estas cuestiones.

Hay que decir, en primer lugar que dicha alianza viene de lejos. Se fue forjando paulatinamente durante los años sesenta y setenta del siglo veinte, cristalizó durante los ochenta y se ha convertido en ingrediente esencial de los movimientos de izquierda tras la caída del muro. En mi opinión, a diferencia de lo que pueda parecer a primera vista, no ha sido una alianza contra natura, más bien al contrario, es fruto de un proceso que culminó con el derrumbe del llamado comunismo real. Veamos como.

La alianza entra entre izquierda (o izquierdas) e Islam es fruto de un proceso que opera a través de tres vectores complementarios.

Primero. La secuencia antisemitismo-antisionismo-pro movimientos palestinos. Basta hacer un repaso de los movimientos de izquierda (comunistas y socialistas) anteriores a la Segunda Guerra Mundial, para constatar un hecho evidente: el declarado antisemitismo de muchos de sus militantes y simpatizantes. En esta época el antisemitismo atraviesa de manera transversal la política europea, y acaba siendo patrimonio de opciones manifiestamente antiliberales y populistas, sean de derechas o de izquierdas. Tras la Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo es una palabra proscrita, pero no su contenido, éste encuentra su salida natural en la oposición de muchos movimientos de izquierda a la constitución del Estado de Israel. Aún hoy el antisionismo es defendido abiertamente por buena parte de una izquierda, más o menos radical, europea. Defender la desaparición de un estado legalmente constituido y democrático como Israel, puede resultar difícil de asumir, a menos de forma explícita, de manera que aparece una segunda metamorfosis del fenómeno: el apoyo sesgado, parcial y acrítico a los movimientos palestinos. En esta tercera forma es en la que se mueve la izquierda de manera mayoritaria.

Segundo. El binomio antiimperialismo-antiamericanismo. Se podría decir que el antiimperialismo, o en su versión actual, antiamericanismo, ha actuado a lo largo del siglo veinte a modo de sustancia aristotélica, la cual ha permanecido inmutable en la transformación ideológica sufrida por la izquierda tras la caída del muro. Se ha pasado de las formas marxistas a nuevas formas más difusas y vagas, pero que comparten una misma sustancia: el rechazo al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como político. En esta dinámica el Islam fue visto en principio como aliado coyuntural, y actualmente como aliado natural.

Y tercero. La apropiación por parte de la izquierda de la doctrina del multiculturalismo. Esta doctrina, que erróneamente defiende una pretendida equiparación (equiparación en base a qué) de las culturas entendidas como compartimentos estancos, ha pasado a convertirse en un antioccidentalismo ramplón. De manera que se ha dado la paradoja de que el multiculturalismo se ha reducido a la defensa, incluso a costa de valores que consideramos irrenunciables, de una cultura, el Islam, caracterizada precisamente por una visión totalizadora y excluyente de todo aquello que considera ajeno a sus valores, es decir, nada multiculturalista.

Estos tres ejes, han posibilitado la actual alianza entre las izquierdas e Islam. Alianza, que no por previsible, resulta menos suicida. Baste recordar, a modo de ejemplo, la ingenua opción que tomó en su día la izquierda iraní: apoyar el regreso de Jomeini y de su revolución, para luego ser laminados de forma implacable por la teocracia de los ayatolás. Entender el cómo no lleva siempre emparejado entender el por qué. Causa verdadera perplejidad, por no decir sonrojo, ver cómo adalides de la democracia, la igualdad política y jurídica de sexos y la libertad sexual, defienden, entienden o justifican, precisamente a aquellos que jamás han podido dotarse de un régimen democrático, que condenan a la mujer a un segundo plano humillante y degradante, y que consideran a la homosexualidad una aberración punible incluso con la muerte.

¿Tal es el grado de odio que les inspira aquello que realmente son? ¿A qué estadio de majadería han llegado?

No me gustan las analogías históricas, suelen ser inexactas, pero al analizar la alianza entre izquierda e Islam, no puedo dejar de pensar en la traición de los hijos de Witiza.

jueves, noviembre 16, 2006

EL OPTIMISMO COMO DEBER

Ante las tribulaciones sin cuento que padecemos me parece intolerable cualquier atisbo de derrotismo. El primer deber de todo ciudadano es no admitir la derrota, y la acomodaticia rendición que nos atrae con sus cantos de sirena debe ser desterrada de nuestros corazones.

Son varias las manifestaciones del derrotismo: desde los que aceptan la ideología predominante por comodidad, falta de personalidad o cobardía -en el rebaño siempre se siente uno protegido- hasta los que no hacen más que llorar como plañideras recordando que todo tiempo pasado fue mejor. Estos últimos suelen escudar su inacción en la inevitabilidad de una decadencia imparable.

Aunque realmente la degeneración que nos anega fuese inevitable, es eso excusa?. Yo creo que la decadencia actual parte también de una debilidad espiritual, de un afeminamiento moral contra el que es más fácil pelear de lo que se cree. Recordad que "moral" es una palabra polisémicamente reveladora: significan tanto "empuje" como "honestidad". A mi juicio, lo honesto es el empuje. Lo moral, el optimismo. Lo honrado, no rendirse. Aunque la derrota sea segura. Y este espíritu, que no depende ni de las circunstancias, ni de nada externo más que de nuestra propia voluntad es aquello verdaderamente revolucionario que está al alcance de nuestra mano. Es el arma secreta de que disponemos cada uno en esta guerra.

Este cambio de enfoque frente a los problemas de este mundo tiene mucho que ver con la búsqueda de soluciones a esta crisis en las que nos han precedido. En la historia está que cuando toda Europa había sido conquistada por los Nazis; cuando hasta Francia, aún heredera heroica de la guerra de 1914-18, se rindió miserablemente en semanas; cuando el aparente enemigo directo de los nazis, los comunistas, se alió con ellos para repartirse Europa; cuando aún USA no era beligerante y la Gran Bretaña estaba sóla ante el mundo entero, Churchill, y por su boca toda su gran nación, dijo: No nos rendiremos jamás. Y eso que los alemanes les tentaron con ofertas más o menos honrosas y negociadas, poco onerosas en comparación con proseguir la guerra. Aguantaron porque era su deber. Y contra todo pronóstico, vencieron. Ese espíritu es el que cada uno debe adoptar, la estrella que ha de guiar a nuestras tropas en esta guerra por la libertad. Frente a la decadencia, valor. Frente al derrotismo, arrojo. Empuje, gallardía y honor serán nuestras armas. Están en nuestras manos.

Para empezar, es de destacar que los españoles, podemos hacerlo. Y la prueba está en que esta nación hoy decadente, ya lo hizo en el pasado. Un enfoque imparcial de nuestra historia la he encontrado en un viejo libro:

"Los españoles pueden recordar con orgullo que el solo hecho de haber descubierto, conquistado, explorado y creado la estructuración externa de su imperio colonial americano constituye ya por sí una de las mayores hazañas que jamás haya llevado a cabo pueblo alguno. Y más loable es aún el haber llevado su cultura a los naturales del pais, a los que lejos de exterminar empezaron a educar en el espíritu cristiano. (...)Aunque fueron cometidas equivocaciones y crueldades, que por cierto fueron censuradas principalmente por los mismos españoles, no merece la obra realizada, en manera alguna, aquel descrédito con que , por contrastes políticos y religiosos, la motejaron los ingleses y más tarde los anglosajones."

Josef Stultz, "Die Vereinigten Staaten von Amerika". Freiburg im Breisgau, 1934.

Otro ejemplo: Ante el asedio de 50.000 turcos comandados por Barbarroja, la plaza de Herzeg Novi (Castelnuovo, en las crónicas. Costa Dálmata), en poder de un Tercio Viejo al mando de Francisco Sarmiento -menos de 4000 hombres-, resistió las acometidas del verano de 1539, el invierno de 1540. Y de la primavera. Y llegó la acción de castigo de Barbarroja, con fuerzas muy superiores por mar y tierra, que hacían imposible cualquier intento de socorro para los sitiados e inútil cualquier intento de resistencia.

"¿Qué ocurrió entonces? El Archivo Real de Bruselas posee un preciso documento a este respecto. Se trata de la relación de dos cabos de escuadra de la compañía del capitán Vizcaíno, unos de los pocos supervivientes a la matanza.
(...) Barbarroja se tomó el asedio con calma...El 23 de julio, considerando ya ultimada la fase inicial (trincheras y artillería) mandó un ultimátum al maestre de campo Francisco Sarmiento, para que se rindiera con los suyos, entregando la plaza; un ultimátum con honrosas condiciones: se le facilitaría el paso a Italia con todos sus hombres, y a banderas desplegadas, amén de ofrecerle una golosina de 20 ducados para cada soldado, lo que entonces era una cantidad no despreciable. Sólo exigía que abandonasen la artillería y las municiones.

Es en ese momento cuando el relato del manuscrito de Bruselas alcanza su máximo interés. Sarmiento consideró que debía transmitir a sus oficiales las honrosas propuestas de Barbarroja.

El maestre de campo comunicó a los capitanes y éstos a los oficiales, y resolvieron que querían morir en servicio de Dios y de S.M., y que viniesen cuando quisiesen...

Ante la resistencia enconada, Barbarroja decidió barrer la plaza con la artillería, hasta conseguir que no quedara piedra sobre piedra. Pero aquellos valientes decidieron defender la plaza y los restos que quedaban del castillo; apenas 500 soldados, contra miles que se les venían encima. Y cuando no pudieron más, se retiraron ordenadamente "en escuadrón", como si estuvieran en una parada militar hacia el castillo de abajo que defendía el puerto. Aún seguían animándolos el Maestre de Campo Francisco Sarmiento, y los capitanes Vizcaíno, Masquete, Serón, Luis de Haro y Machín de Monguía. Ya no quedaba sino morir, las espaldas contra las espaldas, y así nos lo relata con dramática sobriedad el manuscrito de Bruselas:

Ya la tierra por todas partes era tomada. Y Juan Vizcaíno murió allí, peleando como valiente hombre. Y Francisco Sarmiento andaba a caballo y bien herido. Y queriéndolo salvar, no quiso, y dio espuelas al caballo, y metióse peleando en la mayor furia de los genízaros. Que no se halló muerto ni vivo, ni saben qué se hizo.

Apenas si hubo supervivientes:algunos pocos que, logrando romper el cerco, encontraron refugio en la cercana República de Ragusa; el resto , tres o cuatro docenas de heridos, fueron llevados a Constantinopla como esclavos."

Manuel Fernandez Alvarez, Carlos V, el César y el Hombre. Espasa. Res. Pág. 576 y ss.

Evidentemente no podemos cambiar el mundo de golpe. Pero podemos cambiar nosotros .Como los monjes medievales o las órdenes militares, seamos como un sagrario viviente del espíritu de occidente. Y venceremos, porque nunca nos derrotarán. Ya sean los fachirrojos populistas con su artillería demagógica, ya los nazis con turbante con su terror asesino, ya cualquier otro enemigo de la libertad y la civilización, no nos rendiremos jamás. Que vengan cuando quieran.

domingo, noviembre 12, 2006

HIPOTESIS

Volvamos a la cruda realidad.

Entender la verdadera naturaleza del llamado “proceso de paz”, no basta para entender la autentica dinámica del mismo. Surgen cuestiones y puntos oscuros que resultan problemáticos.

Para un observador atento, el que todavía no se encuentre embotado por el alud de reflexiones, argumentos y loas que justifican y apoyan -a veces de manera delirante-, dicho “proceso”, resulta evidente cuál es su naturaleza. No insistiré demasiado, supongo conocidas sus características:

Supone, en primer lugar, la voladura del sistema constitucional surgido en 1978. Voladura que se realiza obviando todos los trámites y formalismos establecidos, despreciando de esta forma, la opinión de aquellos que están legitimados para su reforma o derogación: los ciudadanos españoles de pleno derecho.

Supone la rendición de un gobierno electo a un grupo terrorista, reconociendo de manera implícita a éste como interlocutor político y haciendo concesiones que no está capacitado para realizar, salvo incurrir en el delito de traición.

Supone la destrucción de la Nación Española, negando su poder soberano y reconociendo la existencia de “ámbitos de decisión” independientes que se sobreponen y sustituyen a la misma acabando con su indivisibilidad.

Y sobre todo, supone el desprecio y la más miserable de las actitudes frente a quienes más han sufrido el zarpazo del terrorismo, quienes han caído defendiendo las libertades. Supone la equiparación de víctimas y verdugos, algo cuya miseria moral es imposible justificar.

Graves connotaciones todas ellas. Tan graves que es difícil, incluso para el apabullante coro mediático, silenciarlas. De hecho, basta escuchar como la llamada ahora “izquierda abertzale” se refiere a dicho proceso como “proceso político” y no de otra forma.

También es fácil entender los beneficios que saca el nacionalismo vasco –y otros nacionalismos dispuestos a subirse al carro-, la independencia de facto del País Vasco con entrada automática en la Unión Europea y la posibilidad de anexión de Navarra, vital para su supervivencia económica. En cuanto a ETA, consigue erigirse como referente político adquiriendo un protagonismo que jamás osó tener, aspirando a una hegemonía que daría cuenta de sus aspiraciones.

Teniendo todo esto claro, es en esta cuestión donde me asaltan las dudas: ¿qué saca al PSOE de todo esto? Intentemos responder a esta pregunta.

La hipótesis del puro rédito electoral puede parecer la más evidente, pero ¿realmente es así? Si lo que quería Zapatero es postularse como el pacificador, como un nuevo Tony Blair, ¿por qué ha ido tan lejos? Podríamos pensar que no ha podido controlar el proceso y se le ha ido de las manos, algo natural conociendo las limitaciones políticas del personaje. Sin embrago, a tenor de las últimas revelaciones, uno puede comprobar como ha sido el propio PSOE (ó PSE), desde mucho tiempo atrás, el verdadero instigador y promotor del proceso -dejando incluso descolocado al PNV-, antes incluso de poder optar a la victoria electoral. Existe algo más que el rédito electoral, una intención de más largo alcance.

Otra hipótesis pudiera ser la intención sincera de acabar con el terrorismo con la rama de olivo en la mano y el dialogo, algo coherente con el panfilismo y la estupidez de cada vez más amplios sectores de la izquierda. Esto estaría, desde luego, a la altura intelectual de Zapatero, pero no a la altura –o la bajura- de la miseria moral de un partido que quiso negociar con ETA sobre la base de poner sobre la mesa cadáveres de uno u otro bando. No, no es una opción compatible con el partido de los GAL.

Una tercera hipótesis me parece más plausible y enlaza con la primera. ¿Responde el “proceso de paz” a un proyecto político de hondo calado? Es decir, ¿la voladura del sistema constitucional y la aniquilación del sujeto político de la Nación Española, constituiría la base de la hegemonía política de un partido atomizado en “reinos de taifas”? Esto constituiría una huída hacia delante sin precedentes. Tras el fracaso de un sistema semejante al PRI mejicano, por parte de los gobiernos de González, y ante la posibilidad de una alternancia de partidos, la anulación de una oposición nacional mediante el recurso de romper a la Nación, sería la única forma de conservar las riendas del poder, sólo o en compañía de los nacionalistas, en una “confederación” de naciones ficticias que ya nada significaría.

Existe una cuarta consideración que sobrevuela y penetra las tres hipótesis expuestas y que sólo nombrarla produce una desazón y un escalofrío difícil de ocultar. Es una consideración que comenzó en un hotel de Perpiñan y que podría –tan sólo son especulaciones que lamentablemente van tomando cuerpo- pasar por cuatro trenes un jueves de marzo tres días antes de las últimas elecciones. Sobre esto aún es pronto para aventurar nada, pero con qué implacabilidad se van acumulando hechos que quisiéramos negar, hechos que producen espanto.

Quisiera terminar –pido perdón por la prolijidad- con una última hipótesis sobre el futuro inmediato del “proceso de paz”. Nos encontramos en punto muerto. A pesar de la voluntad del gobierno Zapatero, los pocos resquicios que aún quedan de la división de poderes actúan a pesar de todo, y como se preveía han llevado a una situación de bloqueo ante las demandas maximalistas de ETA. Ambos necesitan la tregua –más el propio gobierno que ETA-, el tiempo pasa y nos metemos en año electoral. Tal y como están las cosas aventuro algo que ya he oído en algunas ocasiones últimamente: una ruptura negociada de la tregua. ETA, de acuerdo con el gobierno rompería temporalmente la tregua, ambos salvarían la cara: ETA ante sus bases por la lentitud del proceso, y el gobierno podría enfrentar las acusaciones de rendición ante unas elecciones quizá anticipadas. Sería una ruptura pactada, por tanto no habría muertos –quizá algún atentado aislado y sin víctimas como recordatorio-, y con una nueva mayoría socialista volvería a retomarse el proceso con nuevos ímpetus y quizá más apoyo popular.

¿Es posible?

miércoles, noviembre 08, 2006

Contra la posmodernidad y su icono ZP

Una de las características más curiosas y sorprendentes de la posmodernidad es que ha conseguido que la fantasía se filtre a la realidad, que empieza a parecerse a un cuento jocoserio de ciencia ficción. De hecho, la posmodernidad no es sino una rebelión contra la realidad. Una reivindicación de una estética vacía, de la imagen sin sustrato, de una falsa pose sin sentido.

Los héroes posmodernos son conocidos universalmente por nada meritorio: por salir en la tele, por tener un lío de faldas, por participar en obscenos programas de telebasura.

Los políticos posmodernos son caras sin alma, cuya palabra no vale nada, cuya ideología es el poder, para cuya consecución se prostituyen hasta límites insospechados.

La estética posmoderna no responde a valor alguno. El arte se ha vulgarizado, y lo soberbio pasa a ser lo mediocre, en una imposición de la masa digna de figurar el la obra más señera de Ortega. No se ha culturizado al vulgo; se ha vulgarizado la cultura.

Las naciones posmodernas son destilados de mentiras, empezando por la existencia y vigor en exclusiva de unas lenguas vernáculas trasunto del Völkgeist, cuya existencia es tan dudosa que los mismos mentirosos han de mantenerlas artificialmente con vida, a través del estímulo forzado, de la coerción fascistoide, y de la presión siempre.

La aristocracia posmoderna nada tiene ya de elitismo meritocrático. Sólo de pose y gesto de desprecio hacia lo que consideran vulgar, con lo que demuestran un pijo-paletismo rayano en el delito.

El Mal absoluto, el Mefistófeles antiliberal ha estado generaciones presionando para lograr la esclavitud perfecta del hombre: la querida y valorada por los esclavos como auténtica libertad. ¿Desde cuándo?
Durante siglos, el estoicismo romano - en sentido filosófico literal, el de Marco Aurelio- pervivió en la sociedad española, como una fibra consustancial al alma humana. Quizá el haber mantenido una guerra por la civilización , el haber afirmado ochocientos años frente a los bárbaros que eramos Romanos infundió al pueblo ese carácter indestructible de los Dioses. Cada hombre es sagrado, por su misión sagrada a favor de la civilización y por ser heredero de la sangre de los que antes lucharon por ella. Era su responsabilidad hacer honor a ese legado y a ese destino, y España estuvo a la altura de las circunstancias.
Sin embargo, antes aún de la llegada de los pijiprogres con sus estupideces políticamente correctas, más o menos a comienzos del s.XIX, la posmodernidad nació con los primeros románticos. La rebelión contra la realidad del romanticismo es el primer aldabonazo de la posmodernidad. Nótese el origen a menudo aristocrático pero degenerado de las principales figuras del romanticismo; adviértase su educación amanerada, afeminada, tolerante ante el capricho, y avanzaremos mucho en la comprensión del fenómeno. La posmodernidad giliprogre es el fruto de la mente acomplejada y frustrada de un niño malcriado, que retuerce la realidad porque ésta no es como le gusta, y eso no lo puede aguantar. Igual que muchos jóvenes vascos de los últimos 100 años, a los jóvenes islámicos también se les educa en un gineceo donde el padre está ausente, y se le venera como un Dios por ser hombre. El niño también lo es, y está por encima de su madre, nunca se le ha dicho" te aguantas", pues la autoridad de su padre, única que le supera, sencillamente no aparece. No está. Está de cuadrilla, de chiquitos, en el frontón o en la mezquita. Por eso el caprichoso no soporta que haya infieles o la existencia de España, y como no se puede aguantar manifiesta su frustración asesinando inocentes. Cuántas vidas se hubieran salvado con dos azotes a tiempo.

Por eso, yo llevo defendiendo hace mucho un camino de purificación personal, un peregrinaje hacia la realidad y el autodominio. Voto por la creación de una cofradía de enemigos del fraude posmoderno, que individualmente regresen a la moral heroica que hizo fuerte y libre a occidente.

Para saber en que consiste esa moral acabaré con dos ejemplos:

El primero se opone a la muy posmoderna- y romántica- estupidez de que es bueno y prestigioso manifestar los sentimientos. A cierto caballero victoriano le intentaron vender que era sano llorar en publico a lo que contestó:
-Llorar en público es como mear en la alfombra. Intolerable salvo para niños y emfermos.
Eso es disciplina de convivencia, que hizo libre y grande al Reino Unido.

El segundo es más cercano, y más impresionante. Isabel de Portugal, esposa y prima de Carlos I -ambos nietos de los Reyes Católicos- tuvo a Felipe II en un parto terrible que casi acaba con ella. Cuando médicos y damas le aconsejaron que se desahogase gritando, que sería bueno para ella y la criatura, respondió en su delicioso portugués natal:
-Morrer morrerei, mas não gritarei.( Morir moriré, pero no griteré)
Eso es conciencia de su posición en el mundo y de sus deberes, de las cargas de su cargo y de hacerse digna de merecer sus privilegios.
Ese "talante",y no el de ZP, es el que hizo grande a España y libre a occidente, pues en último término no es sino la manifestación poética del romano patriota, individualista y libre que todos llevamos dentro.

Nosotros somos la aristocracia verdadera. Comportémonos como tales.

domingo, noviembre 05, 2006

Un jardín privado

“Hay que liberarse de la cárcel, la rutina y la política”

(Epicuro, Sentencias Vaticanas)


Liberarse de la política como si de algo peligroso se tratase, a tal grado de envilecimiento ha llegado. La reflexión que hizo Epicuro entre los siglos IV y III a. C., nos resulta, sin embargo, familiar. A pesar de todo, qué nos impide seguir la máxima de Epicuro, por qué insistir, a qué viene esa obstinación, todavía se puede salvar algo o es simplemente inercia.

Inicio hoy mi colaboración en Status Civitatis, y quisiera hacerlo con una reflexión a modo de presentación. Cada día me asalta con mayor insistencia la misma pregunta ¿para qué? Confieso que me va siendo más difícil encontrar respuestas. No pretendo que este lugar sea el sitio donde volcar mis lamentaciones, no son tales -lamentarse de un hecho consumado no conduce a nada-, simplemente quisiera responder a esa pregunta.

Asomarse al páramo de desolación de la política nacional, produce una desazón difícil de ocultar. Podrá parecer una afirmación excesiva para mucha gente, sin embrago, ver como la estulticia, la miseria moral y la arrogancia se pavonean todos los días –de la mano o por separado- difícilmente se oculta por poco que observemos. Es patente la sensación de haber rebasado cierto límite, creímos verlo todo con los anteriores gobiernos de Felipe González, pero el actual gobierno socialista hace ya tiempo que rebasó cualquier medida. Un gobierno marcado desde el mismo día de las elecciones, incompetente, genuflexo, preso de su mitología, esperando su absolución por una banda terrorista el la portada del próximo Zutabe. Una izquierda desquiciada, delirante, sectaria, que agita palabrería huera como si de ídolos se trataran, que actúan como inquisidores de la moral, blindada a cualquier análisis racional de la realidad. Sobre todos ellos sobrevuela un hombre de nuestro tiempo, digno de quienes le votaron: Rodríguez Zapatero, o simplemente ZP, le va el nombre, también le va el cargo, qué más podría pedir una medianía autosatisfecha como él.

En el lado contrario, la oposición. Qué cómodos se les ve en su papel, qué cuidada elegancia, qué formas tan exquisitas; qué inoperancia. Hay en el PP una especie de arrogancia en la derrota, una suposición tácita de que cualquier oposición al actual gobierno significa, automáticamente, un apoyo sin fisuras a su política. Qué ha sido de aquel discurso tímidamente liberal que exhibió a finales de los noventa. A qué juegan ahora, precisamente ahora. Esgrima parlamentaria, poco más.

Por tanto, ¿qué hacer? ¿Qué impide a un liberal, republicano, algo jacobino –únicos muebles que salvé de mi pasado asilvestrado-, olvidar la política y dedicarse a su jardín privado? Es fácil, lo he intentado hacer en estos últimos años. Basta con tener un empleo que no agobie demasiado y una pasión que ayude a olvidar, y si se es algo misántropo –no demasiado-, uno consigue realmente evadirse.

La lógica de esta opción es inmaculada, y sin embargo es como si alguna de las premisas fallara. Da la sensación de que, a pesar de la coherencia, algo no acabara de encajar. Parece como si antes de cerrar definitivamente la puerta me dejara algo fuera. He de decir que no sé de qué se trata, y sigo sin saberlo. Pero a tenor de la situación, entrar y salir del jardín, no creo que sea la mejor opción, algo definitivo habrá que hacer.

¿Ustedes lo saben?

viernes, noviembre 03, 2006

TRES PROPUESTAS DE VIDAL QUADRAS

Leo en el blog de Aquilino Duque (vinamarina.blogspot.com) lo que propone Vidal Quadras.

¿Reaccionará el PP en este sentido, ahora que han quedado en ridículo después de las elecciones catalanas? Me parece que lo que Ciutadans enseña es que si no lo hace el PP, alguien lo hará, y hay tal cantidad de gente descontenta en el PP y en el Psoe ( Goztone Mora, Rosa Diaz, Pagazaurtundúa, Redondo...) que casi sería preferible que quien enarbolase esta bandera fuese un "outsider" no manchado por el partidismo. Como Ciutadans.

Ahí va lo que piensa, a ver si os recuerda algo a lo que Rajoy hizo -mejor dicho, perpetró- ayer apoyando el texto infecto del Estatuto Andaluz, que Arenas Bocanegra vende como una victoria (otra victoria así y estamos perdidos), o más bien a lo que llevamos tiempo proponiendo nosotros:

"Tres Propuestas de Vidal Quadras:

Ante la crisis de sistema que estamos viviendo, fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho ante el crimen organizado, el Partido Popular ha de llevar a cabo de inmediato tres acciones para despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida por la combinación de una situación económica todavía satisfactoria y de la hegemonía de los medios de comunicación afines al Gobierno:

1) La paralización inmediata de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas Comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de estos procesos en aquellas en las que carece del peso necesario para influir de manera decisiva. El motivo de tan drástica medida radica en el hecho de que no se puede reclamar una reforma constitucional en profundidad que refuerce la unidad nacional y cohesione el Estado y simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario.

2) La elaboración de una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso. Esta propuesta, ampliamente publicitada, debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales. Obviamente, el complemento de este planteamiento es la promesa de que si el PP obtiene la victoria en las urnas, cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma.

3) El anuncio solemne de que en caso de que el Presidente del Gobierno en su negociación con ETA le otorgue contrapartidas políticas en los campos de la autodeterminación, de la anexión de Navarra al País Vasco o de la liberación de presos condenados por delitos de sangre, el Partido Popular invocará el artículo 102 de la Constitución y presentará en el Congreso acusación de alta traición contra José Luis Rodríguez Zapatero.Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo."

Para incrédulos suspicaces, (reconozco que ésto parece increíble), el link:
http://blogs.periodistadigital.com/alejovidalquadras.php
/2006/07/04/tres_acciones_urgentes


No cabe contemporizar. El PP tiene que darse cuenta que ZP ha roto la baraja y va a por ellos y a por nuestra libertad. Me reconforta que haya una voz en el PP que coincida con lo que ansiamos muchos. No perdamos la esperanza, entonces.